El día de ayer acudió a consulta una familia muy querida, y cuando salieron del Consultorio me quedé pensando, con una sonrisa, en cuánto había cambiado cada uno de los integrantes de la familia. El padre es médico, la madre enfermera, y el hijo es adoptado y ahora sabe que es adoptado. Todos vienen con una sonrisa a flor de labios, el niño sigue trayendo su dinosaurio para jugar durante la consulta, tiene una mirada saludable, vivaz, y los abuelos están contentos porque el rendimiento escolar del nieto es muy bueno.
Durante la primera consulta los padres vinieron decididos a decirle que él era un niño adoptado y no pensaron que ellos mismos le habían enviado varios mensajes durante toda su vida, resultando que el niño ya sabía que era adoptado.
En la segunda consulta, los padres aprendieron a expresar verbalmente el cariño hacia sus seres queridos, aprendieron a decirle al niño: Te Amo. Fue un poco difícil al comienzo pero luego, se fueron acostumbrando poco a poco porque no les era usual demostrarlo de esa manera. Se habían acostumbrado a demostrarlo mediante el intercambio de cosas materiales.
En la tercera consulta aprendieron a pedir cariño.
–No doctor, dijo muy seria la abuela. El cariño nunca se debe pedir. Nunca se debe mendigar afecto. Si alguien nos quiere deberá ser el primero que nos lo diga. A mí me han enseñado que no es de personas educadas andar pidiendo cariño como si fuéramos pordioseros.
Entonces recordé a mis Maestros y pregunté:
¿Y qué hace Usted cuando tiene sed y una persona muy querida tiene entre sus manos un vaso con agua?
–Simplemente le pido que me dé un vaso de agua, respondió la abuela.
Sucede algo parecido cuando uno tiene sed de cariño, de amor.
–No, doctor, replicó la abuela. Son cosas muy diferentes.
La sed, el hambre, así como el amor, son instintos básicos, naturales de los seres humanos. Y especialmente los seres humanos necesitamos amor desde las primeras etapas de nuestra vida y durante todo el transcurso de ellas hasta que fallecemos. Especialmente cuando nacemos, ya que en ese momento somos seres muy vulnerables y que si no tuviéramos el amor materno incondicional, prácticamente no viviríamos.
El padre del niño intervino: –A mí también me enseñaron que el amor solo se recibe, el amor no se pide. Pero yo me he quedado pensando en el ejemplo de la sed y el agua, que en ese caso, no sentiríamos vergüenza en pedir agua si nos estamos muriendo de sed.
Y mirando a la abuela, pregunté:
¿Y usted qué hace cuando necesita cariño?
–Ah, no, a mí nunca me hace falta cariño. Todos me dan amor, me llenan de elogios cuando preparo mis comidas, mis postres, y toda la familia reunida me halaga y eso me llena de emoción. Dice la abuela enjugándose las lágrimas.
Entonces le pregunto al médico, ¿Qué opina Usted?
–Que mi suegra tiene razón, respondió.
¿Se da cuenta de que su suegra, cuando necesita amor, en vez de pedir afecto, ella se encarga de dar? Regala platos ricos de comida, ricos postres, regala el agua cuando tiene sed.
Silencio.
El niño miró a su alrededor y se puso a jugar con el dinosaurio rompiendo el silencio con un ruido extraño, como de otro mundo.
Pues, el amor, también se puede pedir. Y no deberíamos tener vergüenza de pedirlo y menos a los seres que nos rodean. Aunque siempre es un riesgo pedir afecto: nos arriesgamos a que no nos lo den. Cuando vamos a la panadería a comprar pan, y ya no hay, no regresaremos a los cinco minutos para volver a preguntar si es que ya hay pan. Simplemente iremos a otra panadería. Igual sucede con el afecto. Si hoy no nos da afecto nuestro hermano, iremos a pedirlo a nuestra madre, nuestro padre, la familia, los amigos. El día de mañana es diferente, podemos regresar a pedir a quien en ese día no tenía afecto para dar.
Entonces, sorprendentemente, el niño, dejó el dinosaurio a un lado, se paró en frente de su padre, lo miró dulcemente a los ojos y le dijo:
–Papá, necesito cariño, necesito mucho amor… Dame un abrazo.
La abuela se quedó callada, la madre también, y el padre emocionado saltó de su silla y le dio un profundo y largo abrazo a su hijo.
Cuando salieron, apenas pudieron pronunciar un “gracias, doctor”.
David Arce
(Ref)
El niño y su Familia Parte 01 http://chulucanasnoticias.blogspot.com/2012/08/el-nino-y-su-familia.html
La Familia y el Niño Parte 02 : http://chulucanasnoticias.blogspot.com/2012/08/la-familia-y-el-nino.html
El niño y su Familia Parte 01 http://chulucanasnoticias.blogspot.com/2012/08/el-nino-y-su-familia.html
La Familia y el Niño Parte 02 : http://chulucanasnoticias.blogspot.com/2012/08/la-familia-y-el-nino.html













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