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| Jarra. Sebastián Yamunaqué Pantaleón. Década 1960. Chulucanas, Piura. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana – Ministerio de Cultura del Perú. |
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| Ave engobado. José Luis Yamunaqué Bermejo. Circa 1967/1969. Chulucanas, Piura. Colección particular. |
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| Crucifijo Jesús campesino. Cerámica modelada y técnica negativo. Máximo Inga Adanaqué. Circa 1969. Chulucanas, Piura |
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| Ave silbador. Técnica engobado y negativo. Gerásimo Sosa Alache. 1977-1978. Chulucanas, Piura. |
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| Aves. Técnica innovadora de esgrafito y negativo simple negativizado. Taller Gerásimo Sosa Alache y Segundo Moncada Guerrero. 1977. Chulucanas, Piura. |
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| Objetos cerámicos estampada y pincelada con dos óxidos. Sebastián Yamunaqué Pantaleón "Chabuco". Década 1960. Chulucanas, Piura. |
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| Jarra. Cerámica estilo filigrana. José Luis Yamunaqué Bermejo. Circa 1967. Chulucanas, Piura. |
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| 10. Cuenco. Técnica negativo. Gerásimo Sosa Alache. Chulucanas, Piura. |
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| 11.Botella y proceso de elaboración. José Luis Yamunaqué Bermejo. 2011. Universidad de Harvard. |
Por Gloria Cecilia Joyce Supple (*)
La cerámica “producto bandera nacional” de Chulucanas, Piura (Perú), proviene de una herencia de larga trayectoria de siglos hasta hoy. En el valle del alto Piura se conocen en la actualidad varias ocupaciones desde pre-Vicús tales como:
· Ñañañique-Chulucanas descubierto hacia 1986: decoración inciso, negativo y engobado.
· Vicús-Vicús: Vicús positivo (óxido blanco sobre terracota), Vicús negativo (la parte exterior añadido de color negruzco realizado con un proceso post-cocción a atmósfera semi-reductora con humo), vasijas que producen sonidos variados.
· Cupisnique: inciso, engobe, etc.
· Chavinoide: hay influencia según los descubridores de Ñañañique (Jean-Claude Guffroy).
· Chimú-Tallán: engobe y cerámica que producen sonidos.
· Lambayeque y Lambayeque-Inca: cerámica de molde y cocción en atmósfera reductora (quema sin oxígeno).
· Conquista española (1532): toda cerámica “pagana” despareció permitiendo la alfarería utilitaria de fabricación de ollas, peroles, jarras. Se introdujeron las tejas y también se utilizaron las ollas añadiendo una base para adaptarlas como maceteros de los patios.
Desde la época pre-colombina en la alfarería de Simbilá, Catacaos, se nota el proceso de elaboración de la cerámica sin hacer rollos (coils). Las obras se realizaban con paleta/piedra a excepción del labio de la olla que es de un rollo añadido.
En los potos pre-colombinos del lugar se nota algo increíble como el grosor de la cerámica de apenas 1 ½ m. m., logrado por un proceso muy interesante como el torneado a mano donde se observa que el brazo hace de eje y la mano de torno.
Hoy se nota la introducción de hornos/tornos mecanizados (CITE-Mincetur, 1 de febrero de 2002) en la mayoría de tallares en donde no existían en los años 1950-1960. Por ello, la habilidad manual tradicional está en peligro de extinción y requiere apoyo para destacarlo como Tesoro Nacional Heredado que debería ser otorgado por el Ministerio de Cultura del Perú.
La cerámica bandera proviene de la época de 1965 con el primer ejemplar de uso de decoración elaborado como en el pasado.
Inicio y nacimiento de la cerámica artística actual de Chulucanas, 1967
El “pionero” fue Sebastián Yamunaqué Pantaleón un alfarero sordo/mudo, quien migró junto a 25 alfareros hacia Chulucanas desde Simbilá-Catacaos en los años 1960. Este ceramista aplicaba a sus jarras y ollas sellos artísticos estampando diseños y añadiendo a pincel casero dos colores de minerales, obsequiado por los camioneros, quienes llevaron de las autopistas tierras de colores como el óxido blanco y rojo (ver un ejemplar en el Museo Nacional de la Cultura Peruana-Lima).
Su sobrino, José Luis Yamunaqué, nacido en 1951, demuestra habilidad artística y realiza esculturas para la capilla del cementerio en 1965 y va investigando sobre arcillas plásticas que tras una serie de pruebas logra “trenzarlas”, iniciándose su estilo cerámica–filigrana (1967).
Cerámica de La Encantada, 1968
Al joven Máximo Inga Adanaqué (1952-2001) de La Encantada, quien padeció síntomas de parálisis progresiva (1967), José Luis Yamunaqué le apoyaba en su aprendizaje y quemaba sus primeros ejemplares en la alfarería familiar el año 1968. Dentro de poco Teresa Yamunaqué Bermejo, su hermana, se interesó e iniciaba sus obras con una delicadeza única (1968). Ella se destacaba en la elaboración de cofres y burros todas de terracota fina. Unos alumnos de José Luis a la vez aprendieron de él a hacer esculturas de estilo “filigrana” todo en terracota tamizada (1967) como Manuel Benítez, Guillermo Fernández.
El Ministerio de Educación abrió la Escuela Artesanal de Chulucanas en 1967 donde comenzaron con corte/confección, cuero, mates burilados y cerámica. No equiparon el taller sino nombraron un solo profesor, quien para sobrevivir compraba ollas cocidas de las 25 alfarerías del lugar y enseñaba dos maneras para decorarlas: aplicar recortes de revistas a colores a las ollas y jarras y pegaron fideos y aplicaron purpurina dorada encima.
Con unas becas (6) de estudios otorgados a José Luis Yamunaqué Bermejo en Lima en 1969 hizo estudios en varios tallares donde aprendía sobre engobes y de engobes Nasca por ejemplo. Por sí mismo también continuó su aprendizaje y trató de comprender en particular el hecho de que los Nasca jamás bruñeron las 12 tonalidades y por años trató de entender tales técnicas. En 1972 se fue becado a la Universidad de Buenos Aires de Argentina (hoy IUNA-Instituto Universitario Nacional Argentina) a un curso de 5 años. Allí como técnico de cerámica seguía con la investigación de los engobes y expresiones escultóricas, los cuales denominó “engobes infinitales”. Se enriqueció del ambiente artístico de alto nivel, dio clases y expuso hasta que regresó a Lima donde trabajó en MINCETUR como técnico en Taricá, Ancash, y en el INC (Instituto Nacional de Cultura) como restaurador de cerámica Pashash/Recuay y vio tales obras hechos con engobe y en proceso “negativo” tal como los Vicús. Dentro de poco abrió en Barranco un taller denominado “Grupo INTERGRACION” con alumnas adultas quienes se interesaron en la expresión y entendimiento pre-colombinos.
Mientras en el norte durante el gobierno militar (1968-1980), caracterizado en su primera época por el “régimen Velasquista” (1968-1975/76), unos funcionarios de SINAMOS llenos de fervor por la “protesta social”, animaron a Máximo Inga a realizar “cerámicas de protesta”, así salió el mayor ejemplar: crucifijo de “Jesús campesino”, siendo de mucha demanda. Inga aparte destacaba en burilado de mates y adquirió fama de inmediato al igual que Teresa Yamanaqué. Ambos vendieron directamente desde sus hogares en 1968 y en ferias norteñas.
1977
Se dio a conocer Gerásimo Sosa Alache (1953- ), un hijo de alfarero migrado a Chulucanas como Yamunaqué, quien fue autodidacta en arte gráfico, conocía la alfarería por herencia familiar y la escultura. Al ver libros de cerámica “rescatada” de New México-EE.UU. en la época de los años 1930 se interesó igual que Yamunaqué en rescatar la expresión cerámica de herencia, perdida unos 470 años desde 1532 y la conquista.
Con unos fondos donados logró perfeccionar las arcillas, las quemas y fue a lugares cercanos a minar tierras mineralizadas (óxidos). Iba aplicando los óxidos y con un gran entusiasmo lanzó el inicio del “rescate de técnicas perdidas” del valle famoso por su herencia cerámica con tantas técnicas variadas en negro, engobado y negativo, entre otros. Un interesado, ex hacendado y alcalde de Tambogrande, un piurano de fama, Carlos Shaeffer Seminario adquirió unas 80 obras iniciales de Gerásimo Sosa Alache (1953), AMAUTA 2000, que fueron donados en 1980 a la Universidad de Piura y expuestos en una sala de la biblioteca.
A la vez apareció (1979) para apoyarle en asesoría “cultural” el hijo del pintor “indigenista” y cajamarquino, José Sabogal, el escritor/investigador José Sabogal Wiesse, quien escribió dos libros sobre CERÁMICA DE PIURA, tomos 1 y 2.
Sosa redescubrió en 1977 el proceso de decoración de los Ñañañiques y Vicús-Vicús.
En “NEGATIVO” logra quemar su primer ejemplar (1977). Combinaba en su taller matices, mezclas, doubles y un sin fin de logros más allá de sus antepasados, uno por ejemplo el esgrafiado en “negativo” y combinado en matizado y gráfico (tipo Mochica). También en matizado apareció lo escultórico y los “volumétricos”. Las famosas “GORDITAS” aparecieron con temáticas “folklóricas” muy norteñas. Es notable saber que tal estilo de gorditas proviene de huacos de los Vicús y no del famoso escultor colombiano Botero.
Mientras Inga también abandonaba en su cerámica la representación de hambrientos y sufridos (copiados de periódicos donde aparecían las obras de Edilberto Mérida de Cusco) y destacaba en lo netamente norteño: lo alegre campesino, la vida cotidiana, etc. Tales ejemplares de 1982 tuvieron tanta novedad que vinieron casi como peregrinos los intermediarios para adquirirlos y la novedad de tales cerámicas de rescate inundó Catacaos, Piura, Trujillo, Lima y demás lugares de exportación. Hasta aparecieron copias de la China del estilo Chulucanas en el aeropuerto Jorge Chávez en 2008. Tal escándalo obligó a retirar las cerámicas “pirateadas” debido a las noticias sobre el tema que constantemente aparecieron en la prensa limeña.
MECANIZACION
Los funcionarios de MINCETUR y el INC desde el 1 de febrero de 2002, con la apertura de CITE cerámica de Chulucanas, se propusieron equipar tallares y adiestrar obreros que no eran alfareros, tanto en dicho CITE como en su sucursal en La Encantada. Tales conocedores/técnicos sin ningún interés ni aprecio por la “HERENCIA” aplastaron las habilidades tradicionales creativos, hasta a los mismos hijos de los alfareros se imponía la tecnificación con HORNOS/TORNOS hacia 1 de febrero de 2002, dejando en pleno peligro de extinción lo milenario: la habilidad de hacer cerámicas de tanta finura a paleta/ piedra sin uso de tornos mecanizados.
1984
Hay que reconocer que en los demás países de las Américas se crearon algunas cátedras y programas de cerámica a nivel universitario. Técnicos y aficionados vinieron al taller de Sosa en los años 1980 a llevarse tales conocimientos de “rescate técnico” hacia sus tallares y programas académicos. Dentro de poco vinieron desde Japón, EE.UU., España, Argentina, Ecuador, Nicaragua, Honduras Uruguay, etc. aprendices y llevaron a sus centros la novedad de la cocción en “negativo” y el engobado. Hoy en algunos pueblos de Ecuador, Nicaragua, Honduras, Argentina y Uruguay se ven semejantes expresiones copiados de Chulucanas. En Nicaragua y Honduras tuvieron éxito en la promoción de la artesanía “rescatada” en el rubro de la cerámica.
Varios “ceramistas de rescate” chulucanenses como los Sosa,y otros más exponían en Europa y las Américas en ferias internacionales con apoyo de MINCETUR en particular. Poco a poco se incrementó a 250 tallares y unos 50 en La Encantada (1997).
Se puede ver bellas cerámicas de rescate que aparecen en algunos países de las Américas tales como:
1970. Juan Quezada en el pueblo de Mata Ortiz de Casas Grandes, Chihuahua-México (www.mataortiz.com).
1982. San Juan de Oriente de Nicaragua. Desde Chulucanas la técnica “negativo” fue llevado a este país por el técnico/ceramista español Pao i Ferreiro de Alfareros de la Paz (www.anotherchoice.com)
2006. Lenca Honduras. El negativo chulucanense fue llevado por Alfareros de la Paz de EE.UU.
1980’s. Costa Rica. Engobes.
1984. Argentina. Profesor en el Programa de Cerámica de la Universidad de Buenos Aires, Alessandro Jara B. (www.tallerelpuco.com)
Uruguay/ Brasil. Negativo Chulucanense (www.mayykoffler.com)
1985. Ecuador. El negativo fue llevado desde Chulucanas por la antropóloga de EEUU. kathleen Krumpp.
(*) Asesora Técnica Chulucanas 1966-1973 y 1977-1981 en total 12 años.
Publicado por Sirley Ríos Acuña en BLOG























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